VILLAVICENCIO Y PUESTO DE GUARDAPARQUES DE VAQUERIA: cabe destacar la labor permanente de los GUARDAPARQUES QUE SE ROTAN EN SUS TURNOS, pero esta haciendo falta medios de comunicacion, ya que no cuentan con ANTENA DE CELULAR e INTERNET tan necesaria en estas epocas en que estamos viviendo, telefonia de cualquier medio, un centro asitencial ( medico y enfermero) para los turistas que diariamente concurren a estos lugares, OJALA ALGUNA EMPRESA COMO Movistar o alguna cable de alta tecnologia llegue a esta zona de tanta data, ya que los turistas por diversas indoles muchas veces necesitan ser auxiliados por salud, o desperfectos mecanicos de sus vehiculos, INTERNET ( BANDA ANCHA,CABLE Y LA LINEA DE CELULARES DEBE DE FUNCIONAR EN ESTA ZONA COMO ALGO MUY NECESARIO----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
http://www.villavicencio.com.ar/
Villavicencio: Mendoza Diversidad de ambientes
A 49 kilómetros de la ciudad se encuentra la Reserva Natural
Villavicencio, integrante de la Red de Áreas Naturales
Protegidas de Mendoza. Se localiza en el departamento de Las
Heras y abarca una superficie total de casi 70.000 hectáreas
resguardadas por su diversidad biológica y su valor
histórico, cultural y arqueológico.
Si la decisión es aprovechar el tiempo libre para hacer
turismo interno y visitar Villavicencio es conveniente no
salir muy tarde, ya que si bien este sitio no está emplazado
a muchos kilómetros, el circuito incluye una serie de
paradas antes de acceder al destino final.
Las vacaciones de invierno pueden ser un buen momento para
disfrutar de un lugar tan maravilloso como cercano y
aprovechar todas los atractivos de este recorrido. El paseo,
además de nieve, ofrece un amplio panorama que cuenta entre
sus opciones con prístinos paisajes, gustosos platos típicos
e infinidad de datos relativos a la Historia y la Biología.
El trayecto comienza así:
Monumento Canota. Después de un rato de andar por un camino
que se pierde en un horizonte cercano por los desniveles del
terreno y casi literalmente "en el medio de la nada" se
erige el monumento Canota. Allí se puede observar una
construcción realizada en piedra que se ubica a ambos
costados de la ruta. Este monumento simboliza la división
del Ejército Libertador para el cruce de Los Andes. En esos
terruños los soldados tomaron dos rutas distintas: por un
lado el coronel Juan Gregorio de Las Heras y sus divisiones
se dirigieron por la estancia Canota hacia Uspallata. Y por
otro, los generales Soler y O'Higgins partieron por la
estancia Las Higueras hacia el Paso de Los Patos en San
Juan.
Detenerse en esta posta puede llevar sólo los minutos que
requiere la lectura de las placas recordatorias. Sin
embargo, los tiznes que manchan las paredes del monumento en
la fachada que no se ve desde la vera de la ruta y un
maltrecho horno de barro, son indicios de que algunos se
detienen a comer antes de continuar.
Puesto Vaquerías (Centro de interpretación y Guardaparques).
Casi llegando a Villavicencio, se divisa el puesto de los
guardaparques. Detenerse aquí es fundamental para que la
salida sea realmente provechosa. Celso Boccolini y Roberto
Tobares, en calidad de anfitriones, invitan a recorrer el
centro de interpretación y comentan aspectos históricos del
valle. Allí también hay vitrinas con fotos y ejemplares de
la fauna autóctona, de la vegetación y los minerales del
lugar.
Hotel Termas de Villavicencio. Un sendero de piedras que
debe ser recorrido a pie conduce al hotel. Al llegar el
imponente espectáculo pone a trabajar todos los sentidos. La
vegetación verde y abundante se despliega abrazando el
entorno. El hotel fue construido en 1940 y tiene el aura de
otros tiempos. Está cerrado desde 1978, candados sesgando
puertas y persianas bajas hacen volar la imaginación para
recrear las épocas en que los turistas podían hospedarse
allí.
Cuesta arriba, la anacrónica capilla, abre sus puertas.
Pardos y rojizos colores de madera contrastan con la variada
paleta del paisaje exterior. Al ingresar el ruido que
producen los visitantes se va apagando y resurge la
sensación de haber viajado por el túnel del tiempo. Muestra
de esta experiencia son la araña construida con una rueda de
carreta que pende desde el techo de caña y el fresco pintado
en 1944 que oficia de altar.
Nuevamente en el exterior y después de haber mirado en
derredor desde la terraza del hotel, es conveniente
atravesar el minúsculo puente colgante que lleva a los
jardines. Allí, además de variedad de enredaderas que bajan
de los cerros, pinos y árboles de distintas especies
pintados en todas las tonalidades posibles del verde como
ignorando por completo al invierno, se pueden ver los
piletones en los que los pasajeros podían darse baños de
aguas termales. Los caminitos de piedra y escaleras no han
sufrido el paso del tiempo y están muy bien conservados, al
igual que las pérgolas abandonadas de flores. Estos jardines
son un buen sitio para descansar y disfrutar de la sensación
de estar entre las montañas.
Para caminantes y curiosos
Si no hace mucho frío y se cuenta con el tiempo suficiente,
al terminar de transitar los jardines se puede emprender una
caminata hacia los hornos que utilizaban los jesuitas en
tiempos de la colonia para fundir los metales preciosos que
encontraban en la minas.
Otra de las opciones para los que quieren hacer ejercicio
físico es seguir el trayecto del agua termal por la montaña
hasta llegar al manantial. Caso contrario sólo podrán
observarse las tuberías que descienden desde los cerros
transportando el agua hacia la planta potabilizadora.
Caracoles de Villavicencio
Los Caracoles de Villavicencio son el sendero a seguir para
arribar a la Cruz de Paramillos. Antiguamente era utilizado
como paso a Chile. Hoy es un trayecto imperdible que también
es conocido como "el camino de las 365 curvas". En este
recorrido está El Balcón, un mirador natural desde donde se
ven las más altas cumbres de Los Andes como el Tupungato
(6.800m), el Mercedario (6.770 m) y el Aconcagua (6.959 m).
Cabe destacar que antes de encarar este destino es
conveniente consultar a los guardaparques si las condiciones
climáticas son las apropiadas ya que reviste cierto
peligro.
Oferta gastronómica
Cuando se acerca el mediodía o la hora de la merienda es el
momento oportuno para hacer una visita a la Hostería
Villavicencio (restaurante y salón de té abierto de 9.00
a19.00) Su humeante chimenea promete la calidez que se puede
constatar en el interior.
La especialidad de la casa es típica y exquisita. El
almuerzo incluye una entrada compuesta de empanadas
mendocinas y jamón crudo casero. El plato principal es chivo
de la zona con batatitas a la miel. "Ésta es una receta que
se prepara en Villavicencio desde hace más de 40 años",
comenta Jorge Romero Poletín, el dueño de la Hostería y ex
empleado del hotel, mientras convida a los turistas con vino
casero. Para el postre se puede optar entre distintas tortas
artesanales.
En horas de la tarde, la Hostería ofrece el tradicional
chocolate montañés acompañado de masas y tortas.
En caso de que la idea sea comer al aire libre, será
necesario acercarse a los vendedores ambulantes que tienen
tentadores sandwiches de milanesa o echar mano a las
provisiones traídas de casa, siempre teniendo en cuenta no
dejar residuos tirados ni realizar cualquier actividad que
pueda dañar a la reserva natural.
Un personaje que forma parte del paisaje
Javier hace 24 años que se desempeña como "manicero" en
Villavicencio. Apostado en la entrada del Hotel, parece
portero o guía turístico de tiempo completo ya que responde
las consultas de todos los que pasan. En compañía de su
perrito Tobi prepara almendras confitadas que dejan escapar
el olor del azúcar quemada y tientan a los transeúntes,
quienes intentan mitigar el frío ingiriendo algo
hipercalórico como el praliné.
Sin dejar de revolver ni un instante, rememora los tiempos
en que habían proyectos para que el hotel volviera a
funcionar...
Haciendo historia
La reserva nace hace cinco años. Es un área de conservación
privada, ya que la zona es propiedad de Aguas Danone
Argentina, que en conjunto con el gobierno provincial,
resguarda el lugar.
El agua por gravedad se infiltra en el interior de las altas
cumbres y desciende alcanzando grandes profundidades. Las
fuertes presiones y temperaturas elevadas las impulsan hacia
la superficie haciéndolas aflorar en formas de manantiales o
vegas. El agua termal de Villavicencio contiene los
minerales esenciales imprescindibles para el buen
funcionamiento del organismo humano.
De gran interés por su riqueza faunística, florística, por
sus recursos hídricos, geológicos, paleontológicos y por los
tres ambientes que subsisten (monte, cardonal y puna),
constituye un verdadero tesoro de la naturaleza.
Entre los límites de lo que hoy se conoce como Reserva
Villavicencio se encontraron rastros de primitivos
habitantes: grupos de cazadores y recolectores que
residieron en el lugar hace 12.000 años, particularmente en
Aguas de las Cuevas. Continúan siendo objeto de estudio las
piedras con las que construían elementos de uso cotidiano y
puntas de flecha, entre otros hallazgos.
La zona también fue habitada por comunidades Huarpes, las
que hacia 1470 aproximadamente, fueron dominadas por los
Incas durante alrededor de 80 años, hasta que las corrientes
conquistadoras españolas llegaron al lugar.
Luego de la fundación de Mendoza y la ocupación española del
territorio, se funda la estancia de Canota (registro de
propiedad con asiento N1 del año 1650) que constituía un
polo de desarrollo económico ganadero y minero de gran
importancia. Aún se conservan los hornillos de fundición de
oro y plata de los jesuitas en las llamadas Minas de
Paramillos; los metales preciosos eran trasladados a lomo de
mula por el río Mendoza hacia Chile.
Hacia 1680 arriba a la zona Joseph Villavicencio, un español
proveniente de las Canarias que levanta su residencia en el
lugar en el que hoy está ubicado el hotel homónimo. A 12 km
de allí se encuentra Los Hornillos y las minas del
emprendedor inmigrante.
Un hecho histórico de relevancia es el paso de las cuatro
columnas principales del Ejército Libertador por el actual
Monumento Canota. Una de ellas al mando del General Las
Heras, se dirigió hacia la estancia Canota, luego hacia
Uspallata. En las cercanías se produjo el primer combate por
una avanzada de las fuerzas realistas. Posteriormente la
columna tomó el paso Bermejo- Iglesias, por los laterales
del actual monumento Cristo Redentor. San Martín, se
encaminó hacia las Higueras para luego atravesar Yalguaraz y
acceder al Valle de los Patos.
En 1835 una visita ilustre deja un legado importante a su
paso: Charles Darwin, en sus estudios de flora y fauna en el
país, toma el paso de la Quebrada del Toro para encaminarse
hacia el Beagle y descubre restos petrificados de
araucarias. Estos restos fósiles han sido desmantelados por
la falta de preservación.
Promediando 1900 el Perito Moreno, como representante de una
empresa anglo argentina, entre cuyos inversores se
encuentran las familia Ramos Mejía, Bunge y Benberg,
administra las minas Los Paramillos y descubre petroglifos
de gran valor para la provincia ya que dan cuenta del estilo
de vida de poblaciones nativas que vivieron hacia el año
800.
Tres ambientes subsisten en Villavicencio
Puna: la puna que se inicia en la Quebrada de Humahuaca
tiene su límite austral en Villavicencio. Este ambiente se
manifiesta en cactáceas, ajenjo, pastizales andinos altos,
lagartos endémicos y especies claves como el choique y el
guanaco. Caracterizada también por un clima con escasas
precipitaciones y una pronunciada amplitud térmica.
Cardonal: perteneciente a Los Andes áridos, Villavicencio
tiene una muestra representativa del cardonal en el que se
encuentran 5.000 ejemplares de cactus de 2m de altura. Los
valles de Los Cardones, de Las Minas y del Toro alojan a
géneros de cardos de flores amarillas y rojas.
Monte: en el sector Este de la reserva se hallan comunidades
de chañares, algarrobos, molles, retamales, piquillines y la
característica jarilla. La fauna está representada por aves
canoras, rapaces, carroñeras y granívoras. Un exponente del
monte es el ñandú pampeano diferente al que encontramos
metros más arriba en la misma reserva, el choique de altura.
También coexisten el zorrino, el puma, el gato montés y el
gato del pajonal.
Sitios de Interés
El Balcón: ubicado a 18 km. de Puesto Vaquerías, es una
formación geológica natural con una caída libre de 80
metros. Se trata de rocas paleozoicas cuyo origen ha sido el
sedimento marino. Los pocos fósiles hallados son en forma de
trazas.
El Mirador: ubicado a 25 km. del Centro de Interpretación,
es el punto más elevado del camino. Se encuentra a 3.100
metros de altura y es el punto panorámico puneño; desde allí
hay una visión de 200 km de cordillera central, incluido el
Aconcagua.
Los Hornillos: ubicado a 15 km. del Puesto Vaquerías se
encuentra a 2.700m altura. Se tarta de una vertiente de agua
declarada como sitio arqueológico por ser el lugar en el que
arranca la explotación minera de Joseph Villavicencio. Guías
de montaña habilitados o guardaparques pueden conducir el
recorrido a pie o a caballo por el sendero develando los
misterios que depara el lugar.
Araucarias de Darwin: su valor arqueológico y paleontológico
congregó a numerosos investigadores locales y extranjeros